Si estás pensando en hacer una escapada a la nieve o viajar por el norte del país y nunca has conducido con nieve, este post te interesa. Y es que conducir sobre nieve o hielo no tiene nada que ver a conducir por la carretera seca o mojada. Es muy importante que tengas en cuenta una serie de consejos para no llevarte ninguna desagradable sorpresa como consecuencia de las nevadas.

 

Consejos a la hora de conducir con nieve o hielo

 

1. Depósito lleno

Procura tener siempre el depósito de combustible lleno de gasolina. ¿Por qué? te preguntarás. Pues muy sencillo, y es que si te quedas incomunicado por la nieve y no puedes seguir tu camino, aunque no te hará falta el combustible para seguir, lo agradecerás para poder poner la calefacción.

 

2. Instálate neumáticos de invierno

Los neumáticos de invierno son la mejor opción ante condiciones climáticas adversas. Sobre todo si sueles circular por zonas con bajas temperaturas. Y es que se recomienda usarlos cuando la temperatura baja de siete grados. Con esa temperatura mejoran la adherencia sobre el asfalto frío.

 

Arona

3. Conduce de forma suave

Aunque conducir de forma brusca no es recomendable en ningún caso, cuando hay nieve lo es menos si cabe. Intenta conducir de la forma más suave posible y ni se te ocurra dar un volantazo. Con nieve en el asfalto podrías derrapar y salirte de la carretera.

4. Usa marchas largas

Intenta circular siempre con la marcha más larga posible a un nivel bajo de revoluciones. E intenta que el coche no sufra pérdidas de tracción por exceso de fuerza.

 

En caso de que te quedes atascado en la nieve, intenta iniciar la marcha de la forma más suave posible. Es decir, sin accionar el acelerador y manteniendo en todo momento la dirección recta.

Si sigues todas estas precauciones y te sorprende una fuerte nevada, lo único que puedes hacer es tener paciencia. Puesto que en casos de fuertes nevadas, lo mejor es parar el coche, poner la calefacción y esperar a que calme y pase la máquina quitanieves para poder seguir con tu camino. Cuando esto ocurra, al iniciar la marcha, no aceleres; suelta suavemente el pie del embrague y sigue disfrutando de tu viaje.